Nuestros años en familia

Pasá que te cuento - Miriam Venezia®

Acabo de recibir a los nuevos inquilinos. Son dos jóvenes matrimonios, ellas son familiares y ellos amigos.

Tía y sobrina vinieron juntas desde un pueblo del interior de la Provincia de Buenos Aires, de familia muy numerosa, que explica la poca diferencia de edad entre ellas; sus maridos, son porteños y nacidos en este barrio.

Están muy contentos con lo que les ofrezco. Desde afuera se ve una puerta de hierro con postigo de vidrio y a la izquierda una ventana.

A poco de entrar por un pasillo cubierto, una puerta cancel; al cruzarla y a la izquierda, la entrada a la primera habitación.

Son tres en total, todas de generoso tamaño y contiguas.

Luego, el gran patio descubierto donde convergen del mismo lado, las otras dos puertas, y de frente las del baño y la cocina.

A la derecha, la escalera conduce a la terraza, que es tan amplia como los espacios cubiertos de la casa.

Alicia y Vicente se instalan en la primera habitación y Mafalda y Alfredo en la última, dejando en el medio la que utilizarán como comedor y espacio común.

Al poco tiempo, instalaron un toldo de lona que cubría todo el patio y que sólo era desplegado en caso de lluvia o los días de mucho calor en verano.

Es 1952. La casa es bastante nueva para la época, y el barrio lindo y tranquilo.

Unos años después comienzan a llegar los niños, fueron cuatro en total, dos de cada matrimonio.

Se respiraba un aire cálido y con aroma a familia que duró mucho tiempo.

Ambos padres son muy trabajadores y proveen todo lo necesario para el sustento de sus familias, incluida la educación de sus hijos.

Alicia y Mafalda, a quienes jamás escuché discutir, cocinan juntas y ambas familias comparten la comida al igual que los espacios comunes.                        

Los niños son bulliciosos y poco conflictivos. Comparten juegos y pasan bastante tiempo en casa. Ocasionalmente juegan juntos en la calle con sus amigos del barrio, rayuelas, escondidas, prisionero; de vez en cuando vuelven con las rodillas peladas o algún moretón que sus mamás atienden amorosamente.

En realidad, son cuatro niños creciendo con cuatro padres.

Vicente es el organizador de los picnics en familia, incluyendo a las de sus amigos.

Alfredo es quien ayuda con las tareas especiales de la escuela, como láminas, maquetas y las dudas sobre matemática.

Alicia y Mafalda acompañan las idas a la plaza cuando hay sol y por la tarde temprano.

Son una familia muy estimada y apreciada por los vecinos. Forman una linda comunidad.

En las cálidas noches de verano, recibo en mi ancha vereda la conversada mateada de los adultos, cada uno con su silla o reposera, mientras los chicos juegan escondidas en la calle con la complicidad de las sombras.

¡Qué linda época!! Con tiempo suficiente para el trabajo y la escuela, las meriendas haciendo los deberes con la supervisión necesaria, las compartidas comidas alrededor de la amplia mesa, el esparcimiento y el descanso.

Pasan así los años y los chicos se convierten en jóvenes a punto de dejar la escuela.

Un día reciben el pedido de desalojarme.

Los primeros en mudarse fueron Alfredo, Mafalda y dos de los hijos. Al poco tiempo Vicente y Alicia con los otros dos.

Entre ellos y yo hubo lágrimas y silencio.

Algo parecido sucedió en el barrio.

Aunque viven bastante cerca, ya no es posible la reunión de padres en la vereda, y los niños ya no juegan en la calle.

La nueva familia es más callada y tranquila. Un poco fría quizá.

¡Los extraño!!

¡Mas la mirada nostálgica y amorosa de alguno de ellos, cuando pasa por delante de mi puerta de camino a algún lado, nos devuelve calidez y hermosos recuerdos!!

 

Miriam Venezia

06/04/2026

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Comentarios +

Comentarios2

  • Lualpri

    Gracias por compartir tus letras, estimada amiga poeta.
    Saludos.

  • ElidethAbreu

    Miriam, hermosa historia de personas que llegan a nosotros y se convierten en en familia y como tales, un día se van pero s quedan en los rincones de aquellas habitaciones donde vivieron y con la persona que los acogió como inquilinos.
    Ha sido un agradable recorrido por tu casa y tu vida.
    Recibe mis afectuosos abrazos.

    • Pasá que te cuento - Miriam Venezia®

      Gracias por tus palabras. En realidad, la que relata esas vivencias es la propia casa, en algunas partes dice: "Un día reciben el pedido de dejarme" y " ...cuando pasa por delante de mi puerta..." quizá para que se entienda mejor, debería haber puesto "Un día reciben el pedido de desalojarme"... quizá lo haga. Muchas gracias por hacerme pensar y sumar. Te mando un abrazo grande!!

      • Pasá que te cuento - Miriam Venezia®

        Hola, quiero contarte que hice un par de pequeñas modificaciones. Gracias por acompañar!! Te mando un abrazo grande!!



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