Perro de la calle,
compañero sin nombre ni historia contada,
me saludas como si el mundo
no te hubiera roto nada.
Y yo, que camino ausente,
con los ojos llenos de prisa,
me detengo en tu mirada
y se me acomoda la vida.
No tienes techo ni promesas,
ni manos que siempre te esperen,
pero llevas en la piel
una luz que muchos pierden.
En un mundo que ignora,
que pasa sin ver ni sentir,
tú regalas tu presencia
como quien nació para dar sin pedir.
Mueves la cola como bandera
de una fe que no se cansa,
como si cada paso humano
mereciera aún esperanza.
Y hay algo en ti…
tan limpio, tan verdadero,
que haces parecer pequeño
todo lo que llamamos “primero”.
Porque tú,
sin palabras ni razones,
eres templo de lo simple,
guardían de las emociones.
Perro de la calle,
maestro sin voz ni libro,
me enseñas que el amor
no necesita abrigo.
Y aunque el mundo te olvide,
aunque nadie diga tu nombre,
sigues siendo más humano
que muchos que se dicen hombres.
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Autor:
R. (
Offline) - Publicado: 7 de abril de 2026 a las 09:24
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 31
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, Elthan, Mario Rodolfo Poblete Brezzo., alicia perez hernandez, Sergio Alejandro Cortéz, Eduardo Rolon

Offline)
Comentarios1
De verdad que me es difícil pasar de largo en tus poemas, sin alentar tu talento que no limita con fronteras ni tiene techo.
Mis más sinceras felicitaciones, R.
Y en mí infinita potestad y locura, por un pequeño detalle, muy pequeño, creo que no solo hablas del mejor amigo del hombre exclusivamente.
Disfruto mucho de tus creaciones tan libres y tan ajustadas a la vez a cualidades de la clásica o por lo menos influenciadas por una formación de la que haces gala con excelencia.
Abrazo, amigo mío.
Muchas gracias Mario Rodolfo Poblete brezzo
Abrazo amigo mío
R.
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