Los golpes,
sutiles arañazos en la piel del alma,
vienen y van como olas en la orilla,
cada golpe es un llamado a rendirse,
a convertir la ternura
en puro silencio.
Pero,
en medio de la tormenta,
ahí,
donde arde el fuego del dolor,
halla tu corazón un refugio,
un rincón oculto
donde el amor florece
como un girasol
bajo el sol de la esperanza.
Amar,
es lo único que da vida,
es el abrigo del universo,
la melodía del día amaneciendo,
un abrazo que no espera nada,
solo la posibilidad de ser amado.
Imagina,
que cada latido
sea un eco de caricias,
que cada mirada
se llene de luz,
que cada palabra
sea un canto a la vida,
un brillante gesto de humanidad.
No dejes que las piedras,
esos recuerdos duros,
se conviertan en tu hogar.
En vez de eso,
edifica castillos con sonrisas,
puentes con risas,
que el amor,
te lleve a lugares inesperados.
Amemos y amemos mucho,
sin condiciones,
como flores que, sin saberlo,
regalan su fragancia al viento,
inocentes, rebosantes de vida,
porque el amor, es todo,
y en su abrazo,
encontramos la verdadera maravilla.
SienaR ©
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Autor:
SienaR (
Offline) - Publicado: 7 de abril de 2026 a las 06:15
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: SienaR
- En colecciones: El Amor y La Vida.

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