Nacemos sin previo aviso y sin siquiera haberse solicitado nuestro acuerdo.
Nuestro primer encuentro con el nuevo mundo es un hecho fehaciente, el cual no da lugar a discusiones o arrepentimiento.
Y no nos resta alternativa distinta que afrontar tal decisión, y comenzar nuestro paso, primero y único, por este mundo.
Mas vamos que llegué de un lugar bastante confortable, cálido y con el alimento constante en mi boca, a otro que es sumamente frío, con mucha más luz y con amplísimo espacio.
Y se pronuncia mi primer reclamo de vida: mi llanto de inconformismo ante un mundo que no conozco ni estoy habituado. Encima me reciben con un par de palmazos ...
¡Habráse visto, manera de darle a uno la bienvenida!
Mantengo los ojos cerrados por inercia, mas si me manifiesto con gritos, gemidos y llantos. Me asusta este sitio, quiero regresar al lugar donde estuve.
Mas no, me envuelven con una manta y apuntan datos de mi persona en un registro como si fuera un animal raro.
Por fin me ponen en unos brazos cálidos que me parecen conocidos porque tienen el olor del lugar donde estuve.
¡Ah que tranquilidad, al menos algo conocido!
Lo que no sé, es como voy a alimentarme.
Hum...mi boca siente un pedacito de carne, que provoca mamar y lo hago más por instinto que por voluntad.
¡Ahh..! ésta es otra clase de alimento, mucho más agradable a lo que venía tomando, ligeramente dulce, tibio y siento llenarme con él.
Es de destacar que el comienzo es satisfactorio, espero que la continuación no traiga sorpresas indeseables.
Creo que me convendrá ser optimista.
*/*/*/
REGISTR@DO/BROMBETO
Imágen de la WEB
-
Autor:
Brom Beto (
Online) - Publicado: 6 de abril de 2026 a las 08:34
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.