I. La victoria del río
La tumba está vacía, la muerte ha fracasado,
Jesús es el gran río que el miedo arrebató;
lo que ayer fue tormento, hoy queda sepultado,
y el alma que sufría... ¡en Dios resucitó!
II. El camino de la gracia
Si las viejas montañas se negaron a unirse,
el cauce de la Gracia su camino trazó;
ya no hay más cadenas que puedan persistirse,
porque el Amor Divino la sombra aniquiló.
III. El perfume de las lágrimas
Ninguna de tus lágrimas se derramó en el viento,
fueron la medicina de tu purificación;
sanaron las heridas, borraron el lamento,
y moldearon los pasos de tu restauración.
IV. El caminar seguro
Hoy caminas segura, con fe y con hidalguía,
hacia Aquel que sostiene la vida en Su palma;
dejando en el pasado la fría agonía,
para encender de nuevo la llama de tu alma.
V. El amor que corre salvaje
El amor de Jesús corre hoy salvajemente,
erradicando dudas, traumas y oscuridad;
sacándote del miedo, constante y pacientemente,
hacia la luz bendita de Su eterna verdad.
VI. El amigo amable
Eres la niña hermosa, la gema restaurada,
que el Amigo Amable hoy vuelve a levantar;
con la mente limpia, la frente coronada,
lista para la vida... ¡lista para amar!
VII. La misión cumplida
Si ya cumplí, Dios mío, la misión asignada,
ubícame en el sitio que deba yo habitar;
si ella sigue siendo mi senda señalada,
dame paz y silencio para poderla cuidar.
VIII. El cuidado en silencio
Cuidarla por Tu mando, por Tu santa voluntad,
sin esperar el pago, ni el rastro de un favor;
viviendo en el desapego y en la cruda verdad,
de ser solo un obrero de Tu místico amor.
IX. La victoria de la vida
La Pascua es la victoria de la vida triunfante,
validando promesas y Su divinidad;
es la esperanza nueva, corporal y radiante,
restaurando por siempre toda la creación.
X. La kucha momentánea
Nuestras luchas son breves, aunque parezcan siglos,
momentos de batalla que Dios permite ver;
sentía que mis sueños eran solo vestigios,
lejos de mi alcance, difíciles de obtener.
XI. El encuentro final
Pero al final hallé por lo que tanto peleaba,
luchando el doble por mi propia fe y valor;
el amor de Dios mismo que en ella se asomaba,
en la niña preciosa, reflejo del Señor.
XII. El milagro del abrazo
Gracias por levantarme en medio del fragor,
por sostenerme en brazos cuando el rayo cayó;
por mantener la llama, la fe y el honor,
cuando el mundo de sombras mi norte oscureció.
XIII. El corazón en llamas
Cuando el alma decide dejar atrás el mal,
Él enciende el pecho en hogueras de luz;
nos hace seres nuevos de brillo espiritual,
caminando a Tu lado, a la sombra de la Cruz.
XIV. La brújula de Dios
Tu dolor restaurado hoy moldea tu paso,
un caminar seguro en la presencia de Dios;
no habrá más abismos, ni sombra de fracaso,
si escuchas del Maestro Su eterna y dulce voz.
XV. La despedida en paz
Me marcho en la paz de quien vio la victoria,
sabiendo que Dios es tu fuerza y consuelo;
Él escribirá contigo esta nueva historia,
junto a tu madre santa, cuidándote del cielo.
XVI. El Maestro al mando
Ya no necesitas de mi mano presente,
pues tienes al Maestro guiando tu existir;
en la escasez o el triunfo, Él será simiente,
de todo lo bueno que está por venir.
XVII. El regreso del hijo
Confía en el amor, el sentido de todo,
la fuerza que dio Su vida por nuestra salvación;
encuentra ese camino, de cualquier modo,
para traer a tu hijo hacia la redención.
XVIII. El guardián de los elementos
Yo estaré en la brisa, en el sol o en el frío,
siempre que una mano necesites sentir;
seré el soplo tierno, el susurro del río,
que en silencio te ayude a volver a sonreír.
XIX. Gratitud infinita
Gracias, Jesús amado, por lo que me permites,
por hacerla feliz y mostrarle el Edén;
por borrar las fronteras y los tristes límites,
donde el alma buscaba desesperada un bien.
XX. Bendito sea el Señor
Bendito seas, Señor, por la nueva existencia,
por la fe mantenida, por la redención;
¡porque hoy celebramos, en Tu santa presencia,
el triunfo absoluto de la Restauración!
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Autor:
El hombre de la orquidea (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de abril de 2026 a las 00:05
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 2

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