Trendy outfit

Alberto Escobar

 

 

La culpa no es carne, no está hecha de carne, es tan solo un vestido, un ropaje
de quita y pon, no es continente de tu carne, es metal, una cadena sobre tu piel,
un roce que se infecta y su recuerdo punzante, picante, que alguien te instala ahí,
donde duele, para que te duela cada vez haces un movimiento subversivo, un es-
fuerzo por salir de una jaula, un escorzo extraño, desacostumbrado, y te duela, y 
te retractes, te niegues a hacerlo para seguir el carril impuesto, el de alguien, ese 
que tiene la sartén por el mango y el dinero que ello vale. 
No hay pecado original, no hay Dios, ni con mayúsculas ni sin, no hay nada que
venga de fuera, extrínseco, que se haga inmanente, nada, todo eso suena a como 
un chip que te pongan —esos álguienes— para dirigirte como un coche por radio-
control; y no es para dirigirte hacia algo bueno o malo para ti —eso es cosa tuya,
eres mayorcito/a— sino para que metiéndote la mano en tu bolsillo tomes la plata
que precises para que comas, bebas, celebres con aquellas cosas que patrocina ese
alguien, sin fisonomía determinada a fin permanecer en el anonimato, sin nombre
específico ni apellidos, o sí, y continúe su costoso nivel de vida, en el que lleva insta-
lado desde pequeño, quizá, y que mantenerlo a toda costa está por encima de la vida
de los miles de millones de almas que pueblan este precioso orbe —que a ellos no im-
porta—.
La culpa es solo un yugo, cual aquella estrella de David amarilla con fondo gris
que era  "a trendy outfit" en Auschwitz.

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  • Autor: Albertín (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 5 de abril de 2026 a las 14:03
  • Comentario del autor sobre el poema: Somos muchas ovejas en el redil...
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1
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