Hay silencios que dicen más que cualquier palabra… y últimamente, el nuestro se ha vuelto tan profundo que hasta duele. No sé en qué momento dejamos de coincidir en el mismo instante, pero hay algo en mí que aún se queda contigo, como si no supiera cómo soltarte del todo.
Quiero que sepas que amarte fue —y sigue siendo— una de las cosas más sinceras que me han pasado en la vida. No desde la perfección, sino desde lo humano, desde los errores, desde las ganas reales de quedarme… incluso cuando todo parecía empujarme a lo contrario.
A veces uno ama sin hacer ruido, sin pedir nada, solo deseando que el otro esté bien… aunque eso signifique aprender a mirar desde lejos. Y créeme, no es falta de amor… tal vez es una forma distinta de demostrarlo.
Me hubiera gustado que el tiempo nos encontrara en otra versión de nosotros, más listos, más tranquilos, más capaces de sostener lo que sentíamos sin miedo. Porque lo que hubo aquí no fue cualquier cosa… fue real, y eso no se borra.
No te escribo para cambiar nada, ni para que vuelvas… solo porque hay cosas que el corazón necesita decir antes de aprender a quedarse en calma.
Y si algún día te preguntas si alguien te amó de verdad, ojalá recuerdes que hubo alguien que lo hizo en silencio… con el alma abierta y con un cariño tan profundo que aún, incluso ahora, prefiere verte en paz antes que cerca.
Y si algún día la vida te lleva a mirar atrás, ojalá no lo hagas con dolor… sino con esa nostalgia suave que deja lo que fue verdadero.
Recuerda nuestro primer beso… ese instante en el que el mundo pareció detenerse sin pedir permiso, como si todo nos hubiera estado esperando justo ahí. Recuerda también esa sonrisa tuya, la que sin darte cuenta fue abriendo un camino hasta mi corazón… la misma que nos llevó, poco a poco, a amarnos sin saber en qué momento ya era demasiado profundo.
A veces cierro los ojos y aún puedo sentir tu aroma… ese que se quedó conmigo más allá del tiempo, más allá de la distancia… como si fueras imposible de olvidar.
Y duele… duele bonito, pero duele… porque hay recuerdos que no se repiten, solo se quedan a vivir en uno.
Si alguna vez me piensas, no lo hagas con tristeza… hazlo sabiendo que fuiste un amor real, de esos que no se encuentran dos veces. Porque aunque hoy el camino nos lleve por lugares distintos, hay algo de nosotros que se quedó intacto… en ese primer beso, en esa sonrisa, en ese instante donde, sin saberlo, ya éramos todo.
Y tal vez la vida no nos vuelva a juntar… pero ojalá, cuando el silencio te abrace y la memoria te susurre mi nombre, sientas lo mismo que yo ahora: que lo que fuimos… fue tan hermoso, que incluso al dejarlo ir… rompe el alma.
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Autor:
Andrés KA. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 5 de abril de 2026 a las 01:16
- Categoría: Triste
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Dia a dia ., Antonio Pais

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