Y yo, que te reconozco sin conocerte,
que te amo sin tocarte. Que te arrullo
habiendo sido arrollada por el mundo.
Que desespero buscándote,
teniéndote aquí, adherido
a mi castidad y espíritu.
Yo, que del llorar nada he aprendido
y que la nada sigue siendo mi todo.
Que ciega me pierdo,
que sola me agobio,
que fría entumezco.
Que, sin ti, muero.
Que, erudita de ésta, mi verdad
no hallo el beso de lo verdadero.
Yo, que me voy sin haber sido nadie
tan solo la chica que te soñó despierta
desde que una noche en el alma le llovió
un copioso resplandor de estrellas.
Yo, lastimada, esperándote continúo
y entre versos, torpe, moldeo tu huella,
enterada de sobra que eres un invento.
Tú, mi amor perfecto. Y yo, ya sin brío,
consciente de mi ignorancia a la vez de
orgullosa de la quimera, tarda prosigo.
Yo, que ya ni sé quién soy, bien sé...
que a pesar del milagro que nacieras
y sumiso, colisionaras conmigo
de tan inmejorable que eres
nunca jamás serías mío.
.
.
.
P-Car
Paty Carvajal-Chile
N°1521 – 15.07.2023
Derechos Reservados
Propiedad Intelectual
Protección: Safe Creative
📷 Aykut Aydogdu
(ante cualquier advertencia
será retirada de inmediato)
-
Autor:
P-Car (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de abril de 2026 a las 13:24
- Categoría: Amor
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Salva45, Lualpri, Andy Lakota👨🚀, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., Una voz, Salvador Santoyo Sánchez, LOURDES TARRATS

Offline)
Comentarios1
Paty, amiga, estas letras tan bien ejecutadas…
Tu poema es un desgarro hermoso, de esos que no buscan consuelo sino verdad. Has logrado convertir la ausencia en una presencia vibrante, casi táctil, como si el amor que no llegó a existir del todo fuera, paradójicamente, el que más ha marcado tu alma.
Me enternece la manera en que te nombras: “yo, que te reconozco sin conocerte… que te amo sin tocarte… que te arrullo habiendo sido arrollada por el mundo”. Esa confesión tiene una inteligencia feroz. No hay victimismo, hay conciencia. No hay lamento, hay desnudez.
Cada estrofa avanza como un pulso que se va apagando, pero no pierde dignidad. La chica que soñó despierta, la que se sabe lastimada, la que moldea una huella inventada… es también la mujer que entiende que la quimera, aunque duela, sostiene. Y eso lo dices con una madurez poética admirable.
Tu cierre es devastador y luminoso a la vez: reconocer que ese amor perfecto nunca sería tuyo no te disminuye; te revela. Te coloca en ese territorio donde solo llegan quienes han amado con la imaginación encendida y el corazón sin defensas.
Gracias por este poema tan hondo, tan tuyo, tan valiente.
Entiendo a perfección tus palabras.
Lo he leído con el alma abierta, amiga querida.
Te envío un abrazo con mucho orgullo y cariño, porque:
Poetas somos…
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.