Tal vez mañana ya no esté,
y será entonces cuando la mayoría,
llorando en silencio, lamentará mi partida.
Pero recuerden, que esta joven,
con tan poco tiempo,
les habló de su propia muerte,
como quien susurra al viento,
en un eco que pocos oyen.
Serán los recuerdos oscuros,
el sufrimiento, las cicatrices abiertas,
el peso de los traumas que nunca sanan,
las sombras que intenté disipar,
las que finalmente me arrastrarán.
Luché, sí, por seguir,
por mis dos hermanos,
aunque mi alma ya estaba quebrada,
y mi corazón se desgarraba al dejarlos atrás.
La muerte no es algo que pueda evitar.
Solo me quedará ser juzgada
por los actos que cometí,
por las huellas que dejé en el camino.
Y cuando cruce al otro lado,
me recibirán, sí,
pero no en los brazos cálidos de la paz.
Solo quedará un suspiro,
un alma errante,
que vagará entre sombras,
una sombra borrosa,
invisible,
observando cómo sigues tu vida,
como si nada hubiera pasado,
como si mi adiós fuera solo un eco lejano.
Y aunque me quede perdida,
en ese vacío entre mundos,
no olvides que estaré cuidándote,
en la forma de un animal querido,
o tal vez solo en la forma de una sombra,
la misma que te sigue en la oscuridad.
Y, aunque me haya ido,
estate orgullosa de lo que te has converido .
PARA: Kleider y Melanie
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.