Quiero tocar la nieve,
cual quien roza un sueño remoto;
quiero alzar la diestra al cielo
y preguntar a las nubes
a qué sabrán en su callado reposo.
Quiero bañarme en la lluvia,
en medio del bosque umbrío,
y alzar los ojos a lo alto
mientras desciende, sin tregua,
toda el agua del cielo.
Quiero tocar la arena,
sentir el mar salobre en la carne,
y evocar el frío antiguo
de La Punta.
Este corazón anhela andanza,
no quiere yugo ni encierro,
ni la quietud que oprime el pecho,
ni la morada donde el alma se marchita.
Quiero nadar en el mayu
de la tierra de mi abuela,
y que su corriente me nombre
como a hijo de su cauce primero.
Quiero andar, y andar sin término,
hasta que el cuerpo ceda,
y el aliento se vuelva ceniza,
y el alma, por fin, se encuentre.
Hasta que este corazón,
cansado de aguardarse,
se torne viejo…
pero libre.
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Autor:
Cronista sin puerto (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de abril de 2026 a las 00:36
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
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