Tu respiración entrecortada.
Hay una presión en tu cuerpo.
Es la mano de tu padre,
Y es la mano de tu abuelo,
no te levantes,
espera que pase el peligro.
Hoy no se inició el dolor
de tu espalda,
comenzó en el fardo
que tu abuelo cargó en el puerto.
El calcio de tus huesos
lleva el hambre blanca
de un siglo que no conociste.
Cierra los ojos
tu sangre te habla.
Han vivido el mismo miedo.
A veces como un telégrafo antiguo,
tu pensamiento pierde el código
Es la memoria,
que aprendió a recibir el golpe,
para que el cuerpo no mienta
su pequeño dolor.
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Autor:
OscarCampos (
Offline) - Publicado: 3 de abril de 2026 a las 21:35
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando, Antonio Pais

Offline)
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