Vivir la vida

José Luis Barrientos León

No es durar , ¡qué pobre ambición la de la piedra!,
ni deslizarse como sombra obediente en la corriente del tiempo.


Permanecer es, muchas veces, la máscara más astuta de la nada;
transcurrir, el consuelo tibio de quienes no se atreven a arder.


¿Y llamas a eso vida?
¿A ese latido que no se sabe a sí mismo,
a esa conciencia dormida que sueña que despierta?
¡Cuántas formas exquisitas de no ser!
¡Cuánta lucidez desperdiciada en la quietud del rebaño!No, no es vivir la vida doblar la frente,
ni besar la mano que hiere en nombre del orden.


Hay una dignidad que no pide permiso,
una virtud que no se arrodilla ante la costumbre.
Es fuego ,no hábito, lo que funda al hombre.


Merecer vivir no es callar:
es quebrar el silencio como relámpago en la noche,
es decir “no” donde todos repiten “sí”
y sostenerlo con la soledad de los que crean.


Porque durar… cualquiera dura.
Hasta el polvo persevera.
Y transcurrir… todo transcurre,
hasta lo inútil, hasta lo muerto en vida.
Pero vivir ,¡ah, vivir!,
eso exige un acto, una afirmación terrible y luminosa,
alzarse contra la repetición,
erigirse en voluntad, en forma, en destino.


No tienes derecho a presumir por haber pasado por el tiempo.
El tiempo pasa por todos.
La cuestión es otra,
¿has sido tú quien ha pasado por ti?
Vivir la vida
no es sostener su peso,
sino justificar su existencia
con cada instante que arde como si fuera eterno.

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