La soledad que elegí

EL CABALLERO DEL ALMA

Esta soledad es mía,
mía y de nadie más.
Y la prefiero, ¿sabes?…
pero a veces la extraño.

 

No sé a quién,
pero la extraño.

Quizá sea a ella.

 

Ella…
la que me extrañe y me deje extrañarla,
la que me acompañe y haga tibia su presencia,
la que con una mirada lo diga todo
y, al mismo tiempo, nada.

 

Ella…
a la que pueda confiarle mis anhelos
sin miedo al juicio,
la que escuche mis silencios
como si también fueran palabras.

 

Ella…
con quien compartir la risa y la tristeza,
la que me irrite y me devuelva la calma,
con la que el tiempo se deshaga
y las horas aprendan a volar.

 

Pero tengo esperanza.

—¿Esperanza? ¿De qué, cobarde?
—Tuviste la oportunidad… y la dejaste escapar.

 

Aun así, quiero creer
que en algún rincón del tiempo
hay alguien

Aunque a veces me digo
que no necesito a nadie,

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