Añoranza

aym

Yo, que fui expulsada de cada alma que quise habitar.

De cada corazón que decoré con caricias.

De cada persona que cuide con la vida.

Nuevamente anhelo otorgar todo mi ravioso amor y consuelo.

Todas mis caricias nocturnas.

Toda mi inocencia y ternura.

Ver métrica de este poema


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.