I
Amanece y el tiempo abre sus puertas
como un libro dispuesto a comenzar,
cada hora es semilla descubierta
que en tus manos puede germinar.
No vuelve el sol por lo que has perdido,
ni el reloj retrocede su compás,
pero en cada instante concedido
vive todo lo que puedes dar.
II
La mañana es clara y prometida,
como un lienzo sin trazo ni color,
donde escribes la forma de tu vida
con esfuerzo, constancia y valor.
No dejes que se pierda en lo vacío
ni en la duda que invita a esperar,
pues el tiempo es un río
que no sabe jamás regresar.
III
Cada hora contiene un universo
de posibilidades por abrir,
no la encierres en lo disperso
ni la dejes pasar sin sentir.
Haz del día un acto consciente,
un compromiso con lo que eres hoy,
porque el tiempo es presente
y en su pulso tu historia doy.
IV
No todo es prisa ni rendimiento,
también hay que aprender a vivir,
a encontrar en el simple momento
una forma de persistir.
Aprovechar no es solo avanzar,
ni llenar de tareas la verdad,
es saber cuándo detenerse a mirar
y respirar la realidad.
V
La tarde trae su luz distinta,
más serena, más reflexiva,
como quien en silencio medita
lo que el día aún cautiva.
Es tiempo de ordenar lo vivido,
de corregir y continuar,
de entender que lo construido
también se aprende al revisar.
VI
No dejes que el cansancio decida
lo que aún puedes lograr,
pues aún en la mitad de la vida
el día sigue sin acabar.
Hay fuerzas que nacen tardías,
decisiones que llegan después,
y en las últimas horas del día
puede surgir lo que no fue.
VII
El tiempo no exige perfección,
pero sí presencia real,
no reclama la conclusión
sino el intento esencial.
Haz de cada acto un reflejo
de lo que quieres ser,
y en ese camino complejo
aprende también a ceder.
VIII
El día no se mide en logros
ni en todo lo que lograste hacer,
sino en aquellos momentos
que te ayudaron a crecer.
Porque aprovechar no es acumular,
ni vencer cada desafío,
es saber en qué momento estar
y no dejarlo en el vacío.
IX
Cuando el sol comienza a caer
y el cielo cambia su color,
es tiempo de volver a ver
lo que sembraste con valor.
Cada acción deja una huella,
cada hora tiene su voz,
y en la suma de todas ellas
se define quién eres hoy.
X
La noche no es solo descanso,
también es espacio interior,
donde el pensamiento manso
revisa lo hecho con rigor.
Allí se aprende del error,
se proyecta un nuevo andar,
y se reconoce el valor
de lo que se pudo lograr.
XI
Así el día se vuelve completo
cuando se vive con intención,
cuando cada instante es concreto
y responde al corazón.
No importa si fue perfecto,
ni si todo salió igual,
importa que en cada momento
hubo presencia real.
XII
Aprovechar las horas del día
es más que querer avanzar,
es hacer de la vida un día
que valga la pena recordar.
Porque el tiempo no se detiene,
pero tú sí puedes decidir
cómo cada hora viene
a enseñarte a vivir.
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Autor:
Efrain Eduardo Cajar González (
Offline) - Publicado: 1 de abril de 2026 a las 21:01
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Willie Moreno, WandaAngel, racsonando, Carlos Baldelomar, alicia perez hernandez, Efrain Eduardo Cajar González

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