La tarde triste

Uriel F

Ven,
vayamos juntos
de la mano.
La tarde comienza a rendirse, 
se inclina sobre el campo
como quien no quiere irse.
Mira cómo la luz
se derrama entre la hierba,
cómo se queda un instante
en las hojas,
en el lomo tibio del viento
Hasta consumirse
Ven,
no digas nada.
Escuchemos
el rumor leve del día
que se despide
sin prisa.
El horizonte se enciende,
luego se apaga
como brasa tranquila
entre la bruma.
Caminemos.
El prado guarda
el paso de las horas,
y algo en nosotros
aprende a quedarse.
La tarde
no duele aquí.
Solo se recuesta
sobre la tierra
y descansa.
Y nosotros,
sin buscarlo,
nos volvemos parte
de su silencio
Cuando todo se apaga
  • Autor: Uriel F (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 1 de abril de 2026 a las 13:36
  • Comentario del autor sobre el poema: La tarde triste es una contemplación serena del tránsito del tiempo y de nuestra silenciosa pertenencia a él. El poema se sitúa en ese umbral donde el día comienza a disolverse, no como una pérdida, sino como un acto natural, casi íntimo, en el que la luz se rinde con suavidad sobre el mundo. A través de imágenes delicadas —la luz derramada, el viento tibio, el horizonte que arde y se apaga— se construye una atmósfera donde la rutina se suspende y da paso a una forma más profunda de presencia. Uriel Flores. 2012
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 6
  • Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Sergio Alejandro Cortéz
  • En colecciones: Origen.
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Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    La estrofa brota de tu pluma entregandose a tu genial versar estimado Uriel
    Recibe un abrazo de Críspulo desde el Norte de España
    El Hombre de la Rosa



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