La última lluvia
(Wcelogan)
Llueve.
Llueve una pena que roe hasta el hueso.
La noche se encoge
bajo un cielo espeso.
Cruje el ataúd en el último recodo.
Mi nombre se pudre
en la boca del lodo.
Un canto se queja entre cruces caídas.
El viento deletrea
las vidas perdidas.
Sombras de negro rezan
sin alma ni fe.
Lágrimas caen…
y la sed sigue en pie.
No es tristeza:
es terror lo que empaña el cristal
de ojos que tiemblan
ante lápida y cal.
Porque saben.
¡Lo saben!
Mas nunca confiesan:
que yo no he partido…
que aún me besan
las raíces del pan.
Respiro.
No basta.
Mis dedos rasgaron la tapa sellada.
Uñas quebradas.
La carne hecha llaga.
Me entierran sin llanto,
sin voz ni argumento.
Como a un mal presagio,
sin Dios ni lamento.
La tierra es un grito
que nunca se acalla.
Las palas responden…
y el silencio no falla.
Allá en la colina
del eterno quebranto,
mi tumba florece
con canto de espanto.
Un cuervo me nombra.
La lluvia me abraza.
Árboles tiemblan.
La lápida abrasa.
Entre deudos, un niño murmura:
«Ese muerto respira…
y su alma no es pura.»
La noche me acuna
con truenos de horror.
Bajo la tierra
aún late mi amor.
No era mi hora.
Ni el tiempo dispuesto.
Fue el precio…
y bastó.
Y la lluvia lo sabe.
Lo guarda en su rito.
Lo canta en la tierra
que aún no me ha tragado
del todo.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de abril de 2026 a las 00:06
- Categoría: Gótico
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Tommy Duque, Mª Pilar Luna Calvo

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