De que están echas las heridas

Augusto Cuerva



 

DE QUÉ ESTÁN ECHAS LAS HERIDAS

Augustinos 

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I

De qué están echas las heridas,
dime, si no de tu nombre.
Lo llevo bajo la lengua
y crece como una fuente.

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II

No sangro, no. Me desangro
cada vez que nombro el aire
y el aire no te devuelve.
De qué están echas, si no

Ay, de qué están hechas, dime,
si no es de no merecerte.

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III

De esperar junto a la orilla
que un barco traiga tu sombra,
de aprender que la distancia
se mece en cada costura.

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IV

Del pecho. De qué están hechas
las heridas: de no verte,
de tenerte todavía
en cada cosa que muere.

Ay, de qué están hechas, dime,
si no es de no merecerte.

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V

De las cartas que no llegan,
de los trenes que perdí,
de la voz que se me rompe
cuando digo que te fuiste.

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VI

De las noches que no duermo
contando lo que pudo ser,
de esa hermana que me habita
y que no sabe querer.

Ay, de qué están hechas, dime,
si no es de no merecerte.

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VII

De tu nombre que me crece
como un árbol sin raíces,
de tu ausencia que me habita
más que todas las felices.

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VIII

De esta paz que me lastima,
de este mar que no se calma,
de la sal que me devuelve
tu perfume y tu mirada.

Ay, de qué están hechas, dime,
si no es de no merecerte.

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IX

De los días que se fueron
con tu risa entre las manos,
de los años que no vuelven,
de los besos que me faltan.

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X

De la arena que escribía
tu nombre y se lo llevaba,
de la luna que me vela
y me cuenta tus distancias.

Ay, de qué están hechas, dime,
si no es de no merecerte.

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XI

De esa copa que no lleno
por si acaso tú volvieras,
de la puerta que no cierro
por si acaso tú estuvieras.

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XII

De la música que escucho
y me duele porque es nuestra,
de la cama que está fría
y aún guarda tu silueta.

Ay, de qué están hechas, dime,
si no es de no merecerte.

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XIII

De las fotos que no miro
por si acaso me derrumban,
de los besos que no di
y que aún me buscan.

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XIV

De este cuerpo que te espera
sin saber si has de llegar,
de esta alma que te nombra
y no aprende a descansar.

Ay, de qué están hechas, dime,
si no es de no merecerte.

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XV

Así vivo, preguntando
mientras el mar me devuelve
solo piedras y silencios.
De qué están echas, si no

Ay, de qué están hechas, dime,
si no es de no merecerte.

Autor: Augusto Cuerva Candela 
País: España, Madrid 
Todos los derechos reservados en Safe Creative

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