Heredero

el bardo

 Creo haber descifrado la inalcanzable

 dicha que poseen los infantes,

no hay categorías en su dictamen,

y el olvido para ellos es inapelable.

 

 Tierna esponja de las costumbres.

Su consciencia solo acepta el recuerdo

de la plaza con un juego, y que más tarde 

 se repetiría en la vigilia constante.

 

 El alfabeto está incompleto, pero

 el lenguaje es abarcativo de la vista,

el tacto y la esperada risa,

que llega después del originario llanto.

 

La temprana curiosidad es la norma

de una concatenacion de disyuntivas

que son respondidas con la lógica ,

aunque sea factible emplear la mitología.

 

 ¿Cual fue el misterioso Numen que concedió 

a la infancia el dolor inexorable de la madre 

que llora y espera oír el grito de su recién llegado?

 

 

 Agradable plaza que frecuento,

en compañia del inocente jilguero.

Heredero mio y de mis libros.

Heredero de mi carne y mis versos.

Heredero que aún no tengo.

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