Creo haber descifrado la inalcanzable
dicha que poseen los infantes,
no hay categorías en su dictamen,
y el olvido para ellos es inapelable.
Tierna esponja de las costumbres.
Su consciencia solo acepta el recuerdo
de la plaza con un juego, y que más tarde
se repetiría en la vigilia constante.
El alfabeto está incompleto, pero
el lenguaje es abarcativo de la vista,
el tacto y la esperada risa,
que llega después del originario llanto.
La temprana curiosidad es la norma
de una concatenacion de disyuntivas
que son respondidas con la lógica ,
aunque sea factible emplear la mitología.
¿Cual fue el misterioso Numen que concedió
a la infancia el dolor inexorable de la madre
que llora y espera oír el grito de su recién llegado?
Agradable plaza que frecuento,
en compañia del inocente jilguero.
Heredero mio y de mis libros.
Heredero de mi carne y mis versos.
Heredero que aún no tengo.
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Autor:
el bardo (
Offline) - Publicado: 31 de marzo de 2026 a las 00:38
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Eduardo Rolon, El Hombre de la Rosa

Offline)
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