Supongo que amar no es tan malo

Alejandro Vargas

Seré pendiente de tus labios, collar de tus ojos, anhelo de tus futuros. 

 

Morir por el anhelo de un buen pasado y vivir por la angustia de un incierto futuro. 

Me guía con iris colindantes, colindancias formidables. 

 

Déjame navegar en el mar de tu cascada entrenegriza, roijiza y café profundo. Contar cada uno de tus cabellos y releerlos sin parar como mi libro favorito. 

 

Darle vuelta a la página entre cada uno de tus parpadeos, hacer hojas de tus hojas, hojas de tus ojos. 

 

Caer sin paracaídas entre el huracán de tu respiración, flotar como pluma entre cada una de tus inhalaciones. 

 

Tocar el suelo por el peso de tus palabras y de tus "ojalá"  

Y tal vez mis te quiero las hago piedras, y las escondo en mis bolsillos. 

 

Tambien quisiera contar mariposas, contar nubes. 

O tal vez solo contar tus lunares. Y contarle a la luna que tú en cambio no necesitaste miles de años para tenerlos tan bonitos. 

 

Contar 1, 2, 3... 4 tal vez y cuando lleguemos al 5 me habré perdido en tus manos. ¿Y mis piedras? ¿Mis te quiero? 

-¡Ahhh! Yaaaaa, es que siempre fueron tuyos...

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