He caminado por senderos abruptos
he dormido arropado por las estrellas
he vivido duros golpes de la vida
he sido tratado de vil manera.
He buscado un corazón amable
que me diera calor y esperanza
he tocado muchas puertas
ninguna se abrió
Cual peregrino extraviado
perdido entre la bruma de olvido
quizás algún día pueda encontrar
un corazón solitario como el mío.
Algún día caminaré por el arcoíris
alcanzaré las nubes de algodón
ahí haré un nido de amor
algún día será lo prometo
Algún día encontraré mi alma gemela
que cante si yo canto y ría conmigo
algún día bailaré sobre las olas
algún día seré feliz, algún día será
Lima, 11 de marzo del 2026
DERECHOS RESERVADOS DE AUTOR
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Autor:
JAVIER SOLIS (
Offline) - Publicado: 30 de marzo de 2026 a las 13:15
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Alexandra I, Santiago Alboherna, Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez, WandaAngel, Sergio Alejandro Cortéz, SienaR, MonCiel, LOURDES TARRATS, Llaneza

Offline)
Comentarios5
La destreza de tu generosa pluma entrega las palabras a tus preciadas estrofas estimado poeta y amigo Javier Solis
Saludos de Críspulo desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
Bellos versos, esperanzadores, que te llegue pronto ese día Javier, porque la felicidad es vida, gracias por tu poesía.
Saludos, feliz tarde, Alex.
quizás, ya sos feliz y no te das cuenta ...
Algún día caminaré por el arcoíris
alcanzaré las nubes de algodón
ahí haré un nido de amor
algún día será lo prometo
Algún día encontraré mi alma gemela
que cante si yo canto y ría conmigo
algún día bailaré sobre las olas
algún día seré feliz, algún día será
Belleza de versos, poeta Javier...Espero ese día llegue... Saludos!!!
Amigo Javier.
Gracias por compartir tu poema.
Hay en tus versos una tristeza antigua, de esas que caminan con uno como una sombra fiel.
Pero también percibo algo más: una voluntad de seguir imaginando un “algún día”,
aunque el camino se haya vuelto áspero.
A veces creemos que la felicidad depende de puertas que otros abran,
cuando en realidad ya llevamos una chispa encendida desde antes de nacer.
Somos —cada uno— un átomo improbable en un universo inmenso,
una coincidencia tan extraordinaria que, por sí sola,
ya debería arrancarnos una sonrisa.
Tu poema mira hacia arriba, hacia nubes, arcoíris y almas gemelas,
pero quizá la verdadera maravilla está en que sigues escribiendo,
sigues buscando lenguaje para lo que duele.
Eso también es una forma de esperanza, aunque no lo parezca.
Ojalá algún día encuentres ese corazón que imaginas,
pero mientras llega, recuerda que existir —así, con todo y heridas—
ya es un privilegio cósmico.
Y que incluso una bruma puede volverse camino
cuando uno decide avanzar.
Te envío un abrazo envuelto en esperanzas, porque:
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