La Voz que Despierta
por Wcelogan
Dime, voz sin garganta,
¿quién te nombró jueza?
Yo no fui,
no quise ser…
no supe…
—Pero viste.
Y callaste.
Dame, conciencia amarga,
tu látigo de humo,
lengua sin carne,
risa sin dientes.
Entrégamelo.
Que gire solo.
Que encuentre su sombra.
—¿Recuerdas la noche del espejo roto?
Yo sí.
Siempre.
Soy el fallo,
lo que no se borra.
No hables.
Me dueles.
—No me calles.
No me entierres bajo rezos.
Soy la duda, hiedra
entre tus costillas.
No hay redención.
Dilo.
—Hay memoria.
Arde más.
Quema este cuerpo falso,
cara sin dueño:
lo que sobra,
grito,
silencio.
—Ya lo es.
Desde que abriste los ojos.
Desde que fingiste no ver.
Desde que tragaste el silencio.
Entonces… ¿qué queda?
—Lo de siempre:
el eco.
Tu eco.
Contra ti.
En ti.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 30 de marzo de 2026 a las 00:05
- CategorÃa: Reflexión
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: WandaAngel

Offline)
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