LABIOS DE AGUA
Prosa · Soneto · Décimas · Romance · Augustinos
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I. PROSA
Tus labios son de agua. Lo supe la primera vez que te besé: no eran carne, no eran fuego, eran un río que pasaba por mi boca y seguía su curso. No pude retenerlos. Nunca se puede retener el agua.
Desde entonces beso a otras personas buscando esa misma textura de manantial, ese frescor que no calma la sed sino que la inventa. Pero todos los labios son de tierra, de carne que se acaba, de saliva que se vuelve pegajosa. Los tuyos eran de agua clara, de lluvia recién caída, de ese líquido que se bebe con los ojos cerrados para no ver cómo se va.
A veces cierro los ojos y aún te siento. Un leve húmedo en mi boca, un recuerdo que moja y no se seca. Tus labios de agua siguen fluyendo por algún lugar. Y yo, como un río que busca el mar, sigo buscándolos.
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II. SONETO
Tus labios son de agua y no de carne,
no pueden retenerse, se resbalan,
mojan mi boca y luego se me escapan
como un río que nunca toca el margen.
Los beso y siento un fresco que no arde,
un manantial que crece en la distancia,
una promesa líquida que engaña
con su dulce sabor a siempre y tarde.
¿De qué está hecha el agua de tus labios?
¿De lluvia, de rocío, de mi sed?
¿De ese primer beso que no acaba?
Tus labios son el eco de mis pasos
buscando lo que nunca he de tener:
el agua que se bebe y no se acaba.
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III. DÉCIMAS
I
Tus labios son de agua clara,
río que nunca retengo.
Los beso, los beso y tengo
la sed que el agua no para.
No son de tierra ni de ara,
son de lluvia recién caída.
En ellos aprendí la vida
como un sediento que mira
el agua que se le escapa
y en su fuga lo respira.
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II
Me pregunto si aún conservan
esa humedad que me diste,
si otro bebió y no la viste,
si otros labios la deforman.
Tus labios de agua se tornan
en mi memoria constante.
Los beso en sueños, amante
de un espejismo que moja.
Y aunque la sed me recoja,
tus labios siguen adelante.
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IV. ROMANCE
Tus labios son de agua,
agua de manantial.
Los beso y se me escurren,
los beso y se me van.
No sé de dónde vienen,
no sé a dónde van.
Solo sé que me mojan
y no me sé secar.
Una vez los tuve
cerca de mi piel,
y pensé que el agua
no se bebe así.
Pero tus labios eran
de un río sin final,
y en cada beso nuevo
me aprendía a ahogar.
Tus labios de agua,
ay, labios de sal,
me dejaste el río
y me falta el mar.
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V. AUGUSTINOS
(Forma sentimental: cuartetos octosílabos, rima asonante en pares, estribillo pareado)
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I
Tus labios son de agua clara,
río que nunca retengo.
Los beso, los beso, y tengo
la sed que el agua no para.
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II
No son de tierra ni de fuego,
son de lluvia recién caída.
En ellos aprendí la vida
como un sediento que mira.
Ay, qué difícil es ser
agua que no ha de arder.
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III
Me pregunto si aún conservan
esa humedad que me diste,
si otro bebió y no la viste,
si otros labios la deforman.
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IV
Tus labios de agua se vuelven
en mi memoria constante.
Los beso en sueños, amante
de un espejismo que moja.
Ay, qué difícil es ser
sed sin merecer.
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V
Una vez los tuve cerca
de mi boca y de mi pecho.
Creyendo que el agua es beso,
besé tu río perfecto.
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VI
Pero el agua no se queda,
no se queda, se resbala.
Y yo sigo con la boca
abierta, mojada, seca.
Ay, qué difícil es ser
río que no ha de volver.
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VII
Tus labios de agua, ay, labios
de un manantial sin dueño.
Me dejaste la sed viva
y me falta tu remanso.
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VIII
Así vivo, con la lengua
buscando tu geografía.
Tus labios son el espejo
del agua que no es mía.
Ay, qué difícil es ser
boca que no ha de beber.
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COLOfÓN
Tus labios son de agua.
Los besé una vez.
Y todavía tengo la boca mojada.
Autor: Augusto Cuerva Candela
País: España, Madrid
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Autor:
Augusto Cuerva (
Online) - Publicado: 29 de marzo de 2026 a las 11:30
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez, Sergio Alejandro Cortéz, ElidethAbreu

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Comentarios1
Cuando la pluma habla sus letras versan en la poesía estimado Augusto
Aludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
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