No cayó luz,
ni milagro,
ni promesa envuelta en oro.
Cayó algo más extraño:
una grieta en el tiempo,
un latido fuera de ritmo,
una verdad que nadie pidió.
Cayó del cielo como caen las cosas importantes:
sin aviso.
Esa noche, el aire pesaba distinto,
como si el mundo supiera
que algo estaba por romperse.
Y se rompió.
No el cielo,
no la tierra,
sino algo invisible…
algo dentro mío.
Porque lo que cayó
no fue objeto ni señal,
fue una idea,
una de esas que te cambian la forma de mirar.
Cayó en mis manos vacías
y las llenó de preguntas.
Cayó en mis ojos cerrados
y los obligó a ver.
Era incómodo,
pesado,
imposible de ignorar.
Como una verdad que llega tarde
pero llega para quedarse.
Quise devolverlo,
lanzarlo de nuevo al cielo,
decir:
“esto no es mío”.
Pero ya era parte de mí.
Porque hay cosas que caen del cielo
no para ser admiradas,
sino para ser cargadas.
Y entendí,
entre el ruido de mis propios pensamientos,
que no todo lo que desciende
es salvación.
A veces es responsabilidad.
A veces es cambio.
A veces es el principio
de todo lo que evitabas.
Cayó del cielo
y me encontró desprevenido,
pero también…
me encontró listo.
Listo para romperme,
listo para rehacerme,
listo para dejar de ser quien era
y empezar a ser quien debía.
Desde entonces,
cuando miro hacia arriba,
ya no espero estrellas fugaces
ni deseos fáciles.
Espero lo inesperado.
Porque aprendí
que lo más importante
no siempre brilla al caer…
pero ilumina para siempre.
Dani
28/03/2026
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Autor:
Daniii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de marzo de 2026 a las 11:58
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: MISHA lg, Hernán J. Moreyra, Antonio Pais, racsonando

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