Un verano en agosto se fue acercando,
la lección para aprender a persignarse.
Las visitas al sagrario, las catequesis.
El ambón y los salmos, la vestidura, las campanadas.
La florida enseñanza del maestro,
y los cantos del coro en mañanas
de aplausos y alabanzas.
—¿Eso es lo que tienes que decir, niño?
Fuiste inocente, fuiste curioso y también admiraste,
pero aquellas cosas se escuchan muy triviales.
—Triviales parecen, es lógico que engañen.
Nadie da testimonio de vivencias que no vivió.
Mas esos días son más que La Iglesia y "el niño",
son la abertura, casi de hechizo, que ha sangrado conmigo
desde el día en que partí.
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Autor:
Ian Tejeda (
Offline) - Publicado: 28 de marzo de 2026 a las 01:10
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Sergio Alejandro Cortéz, El Hombre de la Rosa

Offline)
Comentarios1
Cuando la pluma habla las letras crean tus bella escritura estimado Ian Tejada
Recibe un afectuoso saludo desde Poemas del Alma
El Hombre bde la Rosa
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