Tiempo,
no como juez,
sino como aquello
que no se detiene
aunque uno insista.
Te nombro
y no apareces.
Pero estás
en todo lo que falta.
Devuélveme
no los años,
sino las escenas:
el barrio,
los zaguanes abiertos,
el olor a café
subiendo por la mañana,
un grito atravesando la calle
como si todavía importara.
Las azoteas,
los balcones
donde la vida parecía quedarse
un poco más.
Ahí sigo,
aunque ya no esté.
Tú pasaste,
y no te llevaste nada:
fui yo
quien no supo quedarse.
Ahora lo entiendo.
No eras enemigo.
Eras camino.
Y al final,
cuando mi nombre
ya no me pertenezca,
cuando alguien más
ocupe este lugar que ahora habito,
serás tú
quien me termine de borrar.
Por eso te pido
no que regreses,
sino que me dejes
mirar sin prisa
lo que ya no volverá
-
Autor:
Uriel F (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de marzo de 2026 a las 00:56
- Comentario del autor sobre el poema: Mi escritura suele nacer de una inquietud persistente frente a aquello que no puedo contener: el tiempo, la memoria, la vida y la muerte. Más que pensarlos, los enfrentó ante la necesidad de dialogar con ellos. De mi colección El libro de la peste.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Sergio Alejandro Cortéz, El Hombre de la Rosa
- En colecciones: El libro de la peste.

Offline)
Comentarios1
Cuando la pluma habla las letras crean tus bella escritura estimado Uriel
Recibe un afectuoso saludo desde Poemas del Alma
El Hombre bde la Rosa
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