DONDE EL SILENCIO APRENDE A DECIR MI NOMBRE
En la ciudad,
el silencio no llega…
se queda atrapado.
Entre cables que tiemblan,
entre focos que no saben apagarse,
entre puertas que se cierran
como si guardaran cansancio.
A veces creo que respira conmigo,
pero no me escucha.
Hay pasos que rozan mi sombra,
hay voces que pasan por mi lado
como si yo fuera parte del aire.
Y aunque todo suena,
algo falta.
El silencio aquí
no abraza,
solo acompaña de lejos,
como alguien que no sabe cómo tocarte.
Pero en el campo…
ahí todo cambia de forma.
Un pajarillo no canta fuerte,
canta cerca,
como si supiera que alguien necesita oírlo.
Las hojas no hacen ruido,
susurran,
como una abuela contando algo antiguo.
El viento no empuja,
roza el rostro
y se queda un momento más de lo necesario.
Un perro ladra,
y no interrumpe
avisa que la vida sigue despierta.
El agua corre,
y en su sonido hay calma,
como si entendiera mis pensamientos
antes que yo.
Allá, el silencio no me deja solo.
Me reconoce.
Se sienta a mi lado sin apuro,
me mira sin exigirme nada,
y poco a poco
me devuelve algo que en la ciudad se pierde:
la manera simple
de estar vivo.
Aquí, el silencio me rodea.
Allá…
el silencio me encuentra.
© Corazón Bardo
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Autor:
CORAZÓN BARDO (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de marzo de 2026 a las 00:37
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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