A veces la poesía también
tiene exámenes que rendir.
No es que haya dejado de escribir.
Solo estoy viviendo demasiado rápido
para escuchar a las palabras.
Entre cuadernos, tareas y madrugadas,
la inspiración se queda dormida
en algún rincón de mi mochila.
Volveré cuando el silencio
vuelva a enseñarme a escribir.
Madre, ¿cómo estás?
Dime que estás bien.
Sabes… te extraño mucho.
Me siento un poco mal,
aunque tengo tu bufanda favorita.
¿Sabes? Aún huele a fresas.
Todavía tiene esa mancha
que hice jugando de chica.
Hace un momento algo se sintió extraño.
El aroma de las fresas desapareció.
Había mucho polvo.
Pequeñas cosas caían del techo.
Primero aparecieron los gritos.
Luego ocurrió lo que más temía.
Después, un silencio extraño.
Abrí los ojos y todo estaba oscuro.
Mi pierna quedó atrapada bajo el techo.
El miedo volvió,
pero no por mí. Por saber de ti.
No sé cuánto tiempo llevo aquí.
Ya no tengo voz.
Solo sé que me siento muy cansada.
Madre, perdóname
por causarte tanto malestar.
Manché tu bufanda.
Mamá, ahora está roja.
Prometo que la lavaré.
No quiero tirarla.
Trato de que el aroma siga,
pero se está yendo.
Escucho voces a lo lejos,
pero estoy demasiado cansada para gritar.
Madre, no sé si salga de aquí.
Pero si me pasa algo, te quiero.
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Autor:
Kyomi (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de marzo de 2026 a las 13:32
- Categoría: Carta
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Poesía Herética, Sergio Alejandro Cortéz, ElidethAbreu, Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Nelly Cevallos - Liora, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
La pasión por los versos alumbran la inteligencia de tus letras estimado Kyomi
Abrazos afectuoso desde España.
El Hombre de la Rosa
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