El Reloj de Agua de la Memoria

Leoness

Hoy me despierta un sabor de ceniza y oro,

un eco que rebota en las paredes del alma,

porque ayer fue solo el puente, la sombra de un tesoro,

un parpadeo de luz en esta calma.

 

Pero anteayer, amor, fue el tiempo suspendido,

cuando nuestros pensamientos, sin tocarse, se fundieron,

un éxtasis de ideas en un vuelo sostenido,

donde los cuerpos, dóciles, a la esencia obedecieron.

 

Navegamos un mar donde los peces volaban,

y el sol era una esfera de cristal y de deseo,

las palabras eran formas que en el aire dibujaban

un mapa hacia un "nosotros" que hoy, solo hoy, yo poseo.

 

Bebimos del grial de una felicidad sin prisa,

sin el peso de la carne, sin la duda del final,

una unión platónica, una etérea brisa,

que dejó en mi pecho un rastro sobrenatural.

 

Hoy, ese anteayer es un faro en mi deriva,

una pincelada de Dalí en mi lienzo cotidiano,

donde tu ausencia se vuelve una presencia viva,

y el amor, puro y surrealista, se me escapa de la mano.

  • Autor: Leoness (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 25 de marzo de 2026 a las 17:05
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 1
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