Amo a mi hijo con la ternura
que aprendí a inventar en el silencio,
con abrazos que nadie me enseñó
pero que mi corazón siempre supo.
Le doy palabras que a mí me faltaron,
presencia que no conocí en la infancia,
y en cada gesto cuido que no herede
las ausencias que aún a veces duelen.
No lo amo desde la carencia,
lo amo desde la conciencia,
desde ese niño que fui
y que todavía espera ser mirado.
Cuando lo abrazo, también me abrazo,
cuando lo escucho, me escucho a mí,
y sin reproches, sin rencores,
rompo el ciclo con amor.
Porque no tuve un padre que se quede,
pero soy el padre que elijo ser,
y en el amor que le doy a mi hijo
por fin, también me encuentro.
© Corazón Bardo
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Autor:
CORAZÓN BARDO (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de marzo de 2026 a las 23:55
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Offline)
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