Amo a mi hijo con la ternura
que aprendí a inventar en el silencio,
con abrazos que nadie me enseñó
pero que mi corazón siempre supo.
Le doy palabras que a mí me faltaron,
presencia que no conocí en la infancia,
y en cada gesto cuido que no herede
las ausencias que aún a veces duelen.
No lo amo desde la carencia,
lo amo desde la conciencia,
desde ese niño que fui
y que todavía espera ser mirado.
Cuando lo abrazo, también me abrazo,
cuando lo escucho, me escucho a mí,
y sin reproches, sin rencores,
rompo el ciclo con amor.
Porque no tuve un padre que se quede,
pero soy el padre que elijo ser,
y en el amor que le doy a mi hijo
por fin, también me encuentro.
© Corazón Bardo
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Autor:
CORAZÓN BARDO (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de marzo de 2026 a las 23:55
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 18
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Eduardo Rolon, Sergio Alejandro Cortéz, El Hombre de la Rosa

Offline)
Comentarios1
Bellas letras has escrito hoy para deleite de tu genial pluma estimado Corazón Bardo
Recibe un saludo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
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