թօҽตα 28
Eres el cristal donde el silencio se quiebra,
el rayo de luna que atraviesa mi pecho herido.
Tu voz es un rumor que se arrastra entre la niebla,
un rastro de polen que el viento ha perdido.
¡Ah, lejana!
Bajo la arco de tus cejas el misterio baga,
velero en sombra en un mar de luceros quietos.
No eres la piel, ni el cuerpo, ni verano,
eres esa arena que un no me toca;
pero se acerca en su blancura un siglo de secretos.
Tus manos vuelan conmigo y otras
son dos palomas de frío mármol,
que buscan en mi pecho un nido de olvido.
Como el musgo que trepa al costado del árbol,
así tu amor en mi corteza se ha dormido.
¡Ah, lejana!
¿Dónde estás, siendo tú?
El invierno golpea con sus manos el cielo
y apaga en la lluvia la hoguera de mi canto,
pero busco en tus huellas un resto de fuego.
El otoño arrastra en su túnica el lodo,
y en el balcón el alma se desmaya pero sigue vivo,
Todo es un cauce seco, un vitral en un estanque,
cuando en la nada tu ausencia me mira y se refleja.
Abeja pálida, que el alma enviste,
te suspendes en mi sangre con alas de hierro.
Ahí vuelas en el tiempo, callada y triste.
¡Ah, lejana!
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Autor:
ղҽցαԵíѵҽ ตαղ 🍃 (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 23 de marzo de 2026 a las 16:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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