¡Oh, Tierra, madre herida, gemís de dolor!
Tus ríos, venas abiertas, sangran al mar.
Tus bosques, pulmones verdes, ya no respiran,
Y el aire, envenenado, nos ahoga sin par.
Porque talan tus bosques, sin piedad ni razón,
Hogar de mil vidas, ahora es un baldío.
¿Dónde anidarán las aves, dónde beberán?
¿Quién protegerá la tierra, si no somos aún?
Tus selvas,refugios verdes, ahora yacen muertas,
Cementerios de vida, sueños sepultados.
La copa de los árboles, otrora hogar de aves,
Ahora yace en el suelo, un libro quemado.
Las semillas de esperanza brotan en mi alma,
Raíces que se adentran en la tierra fértil.
Un árbol de sueños, fuerte y grandioso,
Se eleva hacia el cielo, buscando la luz.
© 2026 Oney ✒️
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Autor:
Oney ✒️ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de marzo de 2026 a las 08:22
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 65
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Henry Alejandro Morales, Éusoj Nidlaj, El Hombre de la Rosa, Salvador Santoyo Sánchez, Sergio Alejandro Cortéz, Santiago Alboherna, Emilia🦋, Mauro Enrique Lopez Z., Mª Pilar Luna Calvo, alicia perez hernandez, MISHA lg, ElidethAbreu, EVOLA.RL, Oney ✒️, Ricardo Castillo., Patricia Aznar Laffont

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Comentarios4
Oney, amigo,
Leo este poema nace desde una herida que todos reconocemos, aunque a veces la ignoremos. Hay en sus versos un lamento que no es abstracto: es el dolor de una Tierra que sangra, que pierde su aliento, que se queda sin voz mientras nosotros seguimos adelante como si nada. Logras que esas imágenes —los ríos como venas abiertas, los bosques como pulmones que ya no respiran— no suenen a metáfora lejana, sino a un cuerpo vivo que se nos muere entre las manos.
Lo más humano del poema es que no se queda en la denuncia. Después del duelo, aparece una semilla. Una esperanza que no es ingenua, sino íntima: nace en el alma, se hunde en la tierra, se eleva buscando luz. Ese gesto final convierte el dolor en responsabilidad, y la responsabilidad en un acto de amor. No es un poema que señala con el dedo; es uno que invita a despertar, a cuidar, a volver a sentir la Tierra como algo que también respira dentro de nosotros.
Hay tristeza, sí, pero también un deseo profundo de renacer. Y eso lo vuelve un poema necesario.
Gracias por compartir este hermoso poema.
Un abrazo envuelto en aire puro, porque:
Poetas somos…
Tu estrofa versada se mece en la magna gloria de la poesia estimdado Oney
Saludos españoles de Críspulo
El Hombre de la Rosa
Bella endecha a la madre naturaleza, cruda, fuerte, poética, me gusto mucho. Y tocas un tema q pocos hablan, pero q mucho se debería comentar, es grave lo q estan pasando allí fuera con la naturaleza
melancólicas letras y asi es poeta
nosotros somos los primeros depredadores de la naturaleza
gracias por compartir
Tus selvas,refugios verdes, ahora yacen muertas,
Cementerios de vida, sueños sepultados.
La copa de los árboles, otrora hogar de aves,
Ahora yace en el suelo, un libro quemado.
besos besos
MISHA
lg
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