Y enséñame ese ventanuco
de tu alma,
esa órbita
que me lleva a tu mundo.
Perdiéndome en el azabache,
¿me asegurarás la tranquilidad de la noche?
Pues las estrellas corren,
corren a mirarse en tus espejos.
Embriagarme en la miel,
¿serás tan dulce?
E inundarme en tu ternura.
O revitalizarme en ese profundo
café que tienes tan intenso.
¿Si lo bebo me llevarás a vivir contigo?
Pues los vientos tratan de asustarme
pero las tormentas en tus ojos
son de atracción inmensurable.
Y cuando cesa tu furia,
¿la suave brisa de tu mirada me calmaría?
Esos dos pájaros me canturrean,
cada mañana en cada destello,
en la hoja primera
que sale en la primavera.
Anunciada por el amarillo,
ojos del triunfo,
en la oliva más pequeña te encuentro.
Entre el incienso me desoriento,
siento mi alma verterse en tus pupilas,
oscilar en tu iris entre las humaredas,
¿es ahora cuando me fundo en el óculo?
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Autor:
amilex250 (
Offline) - Publicado: 22 de marzo de 2026 a las 14:42
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 40
- Usuarios favoritos de este poema: Eduardo Rolon, Antonio Pais, Sergio Alejandro Cortéz, Salvador Santoyo Sánchez, Tommy Duque, racsonando, Mauro Enrique Lopez Z., Francisquico

Offline)
Comentarios1
Este poema explora la profunda conexión emocional y la fascinación que el autor siente al observar la mirada de un ser amado. A través de metáforas que comparan los ojos con ventanas al alma, el texto describe una transición entre la intensidad del café y la dulzura de la miel. El narrador busca refugio y tranquilidad espiritual dentro de esa órbita visual, incluso frente a las tormentas internas o la furia del otro. La obra utiliza elementos de la naturaleza y el color para ilustrar cómo la identidad propia se funde con la del ser querido. En última instancia, los versos capturan un deseo de pertenencia y redención que solo se alcanza al verse reflejado en las pupilas ajenas.
Excelente presentación.
Me alegra muchísimo que hayas podido captar la esencia del mensaje y todos los paralelismos, racsonando. Un saludo y gracias ^^
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