HARLEM

Mari.o

HARLEM

 

Eran los albores de los años 70 en el Harlem de Nueva York. La cultura de los afroamericanos se alimentaba de un Blues que se resistía a morir. El punto es que en el Harlem Newyorkino, se abarrotaban las pandillas de negros, asaltantes de cuello blanco, proxenetas, maricas y traficantes.

 

Una pandilla que se dedicaba a robar neumáticos, acudía todas las noches a la calle principal del 125th street, dándose cita en el teatro Apollo. Esperaban las caravanas de automóviles, hasta que veían un Cadillac. Atentos y guardando el disimulo, las luces de neón les producía un terrible sudor que el humo del tabaco trataba de sofocar. Sus camisetas de tirantes parecían almidonarse por el reflejo de la luz y el nerviosismo inocente. ¡Ahora sí a correr!—gritó Stevie—¡la policía, muchachos! Las luces de las sirenas alumbraban los rostros azabaches mientras Stevie y sus amigos corrían. Se metieron por callejones, aventando los tachos y brincando bardas. El groove de las calles aumentaba su volumen a níveles estramboticos. Por otro lado, los gángsters sicilianos que abarcaban los suburbios de Manhattan, y la jauría afroamericana que traficaba armas, mercancías y cobraba paquetes.

 

Stevie y su pandilla estaban atrapados, no podían ir más allá y lo sabían. El sudor seguía escurriendo de las frentes pulidas, mientras las luces roji-azules se acercaban. Jackson discutía con Reynolds, mientras Stevie miraba las azoteas de los edificios. Marlon y Randy escondían los neumáticos, y Ned, el menor de la pandilla, miraba con temor a su alrededor. ¡Vayamos por ese lado!—dijo Stevie. Y todos corrieron hacia esa dirección. 

 

Al salir del callejón, una persecución entre mafias pasaba en el momento exacto. Los autos chocaron, y rápidamente otro auto se detuvo, y tres tipos con metralletas acribillaron al resto. El sonido de las ráfagas, alcanzó a Stevie que fue el primero en salir del callejón. Sus conpañeros miraron con horror, intentaron huir por el otro lado, pero las paredes encendidas mostraron las cartas del destino. Era muy tarde ya. 

  • Autor: Mario (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 22 de marzo de 2026 a las 04:11
  • Categoría: Sin clasificar
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