EL DIARIO DE UN VERDADERO PADRE
En la mesa dejó su cuaderno abierto,
con letras torcidas de madrugada,
decía: “ser fuerte no siempre es cierto,
a veces la fuerza es no decir nada”.
Guardaba recibos, dibujos y fechas,
batallas pequeñas de cada jornada,
promesas escritas con tinta deshecha,
y sueños que el sueño dejaba en pausa.
Salía temprano con pasos de acero,
la calle lo hacía más serio y callado,
pero al volver, ya vencido y sincero,
ganaba la noche al oír: “papá, has llegado”.
Anotó aquel día que el miedo no avisa,
que ser valiente es quedarse a escuchar,
que un hijo no mide el amor por la prisa,
sino por quién vuelve después de fallar.
También escribió, cuando faltó el dinero,
que el pan compartido sabía mejor,
que el lujo más grande —silencioso y sincero—
era ver a su hijo dormirse sin temor.
Pasaron los años, cambió la caligrafía,
más lenta, más honda, ya con desgaste,
y en cada página aún se leía
que amar es quedarse, cueste lo que cueste.
Un día el cuaderno quedó en la repisa,
con polvo y recuerdos guardados sin voz,
y el hijo, al leerlo, entendió sin prisa:
su padre en silencio
le enseñó quién soy.
Corazón Bardo
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Autor:
CORAZÓN BARDO (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 21 de marzo de 2026 a las 23:57
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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