Hoy te recordé tan vulnerable
como hace diez inviernos,
buscando refugio
sin saber que huías.
Te vi,
te abracé,
lloramos ahogados en la necesidad
de vernos a los ojos
y decirnos cuánto hemos crecido.
Hoy te reconocí,
y dolió verte caer otra vez
frente a los vidrios rotos
del espejo de mi alma.
Ya no eres un niño,
tampoco un adolescente
sumido en depresión.
Los años pasaron
y te encontraste sin saber
en dónde estabas.
Decidiste cargar con todo a solas
y caminar sin punto de partida
ni punto de llegada,
y te veo tan fortalecido
que abrazarte me llena de satisfacción,
no por tu soledad deslumbrante,
sino por todas las veces
en que te vi destruir la barca
para hundirte en paz,
y fue esa misma paz
que te ayudo a reconstruirla
para salir de ahí.
Te admiro.
Te amo.
Te respeto.
Pero sobre todo,
te agradezco,
por no cumplir con tu palabra
de meterte un tiro
justo en el punto de separación
de tus fanales café.
-
Autor:
Orion del Alba (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 21 de marzo de 2026 a las 12:58
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.