HOJAS SECAS

poetasinalma

1


Tus ojos me lo dijeron en verano,
cuando el campo latía en tu mirada,
y el tiempo se rindió, como jornada
que entrega al corazón su fiel hermano.


De todo lo que fue, quedó lejano
un cielo azul, memoria clausurada;
mi voz, por tu caricia abandonada,
se pierde como polvo entre mi mano.


Son versos sin traición ni desvarío,
que encienden el ocaso en su ternura
y duermen en la orilla del hastío.


¿Recuerdas aquel pulso de escritura,
primera luz nacida en desvarío,
que hoy llora en el olvido su dulzura?


2


Traviesa luz de abril, niña temprana,
sonrisa leve al borde de mi herida,
fuiste en mayo la flor recién nacida
y en mi sombra la voz más soberana.


¿Dónde quedó el cantar, la fe lozana,
los frutos de la rama compartida?
¿Quién dio al amor la amarga despedida
y alzó su libertad como campana?


Tu brillo fue un fulgor que aún me alcanza,
un viento que manchó mi pensamiento
con leve, triste, antigua remembranza.


Y hoy leo en el pasado el desaliento,
infancia que disfraza la esperanza
con máscaras de un falso sentimiento.


3


¿Recordarás la luz que te ofrecía
mi corazón herido y desvelado,
o yacerá en el hueco del pasado
como un clavel sin voz, sin compañía?


¡Qué lejos tu figura en la agonía
del nombre que en la noche he pronunciado!
Invierno fue quien todo lo ha borrado,
verano quien tu imagen me traía.


Hojas secas de otoño son mis días,
crujientes bajo el paso del recuerdo,
cenizas de un ayer que aún confías.


Y aunque en su voz marchita yo me pierdo,
retumba en sombras viejas melodías:
amar fue el bien más dulce que no acuerdo.

 

Marcos H

  • Autor: poetasinalma (Online Online)
  • Publicado: 21 de marzo de 2026 a las 11:20
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
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