I
Hoy la palabra viste luz temprana,
y al alba alza su voz con claridad,
se abre el verso como flor humana
en la silenciosa eternidad.
El mundo escucha un pulso diferente,
un hilo antiguo vuelve a renacer,
y en cada voz que escribe lo presente
la vida aprende de nuevo a ser.
II
La poesía no conoce fronteras,
ni idioma fijo, ni tiempo final,
es río que cruza todas las eras
y habla en un tono universal.
En cada pueblo encuentra su acento,
en cada alma su propio rumor,
y guarda intacto en su movimiento
el eco profundo del amor.
III
Nace en la herida y en la esperanza,
en la mirada que sabe ver,
en lo que duele y en lo que alcanza
la forma exacta de florecer.
No se somete a forma cerrada,
ni a reglas frías de lo común,
es libertad que se hace palabra
cuando el silencio ya no es virtud.
IV
Ha sido espada contra el olvido,
y canto dulce para sanar,
ha sostenido al que ha caído
cuando no había donde mirar.
En sus metáforas guarda el mundo,
lo que fue, es y será después,
como un latido hondo y fecundo
que nunca deja de arder.
V
En cada verso hay una historia
que el tiempo quiso ocultar,
pero regresa desde la memoria
cuando alguien la vuelve a nombrar.
Así la tinta se vuelve puente
entre la sombra y la claridad,
y lo invisible se hace presente
con delicada verdad.
VI
Hoy celebramos su voz callada,
su forma leve de resistir,
la manera en que, sin ser mirada,
transforma el modo de sentir.
Porque no grita ni se impone,
ni busca trono ni lugar,
pero en lo hondo del hombre pone
una razón para continuar.
VII
Es la palabra que no envejece,
aunque los siglos pasen sin fin,
la chispa viva que permanece
cuando todo parece morir.
En cada lengua cambia su forma,
pero su esencia es siempre igual:
un fuego leve que se transforma
en verdad universal.
VIII
Habita en manos desconocidas,
en quien escribe sin pretender,
en las miradas que están perdidas
y encuentran algo en su leer.
Es compañía de los que dudan,
y espejo fiel del corazón,
una presencia que nunca muda
aunque cambie la razón.
IX
Hoy el poeta no está solo,
aunque escriba en soledad,
pues cada verso traza un modo
de unir distancias en la verdad.
Y en ese acto casi invisible
se construye eternidad,
como un lenguaje irrepetible
que trasciende la realidad.
X
La poesía es un refugio abierto,
una casa sin pared ni llave,
donde lo frágil se vuelve cierto
y lo profundo siempre cabe.
Allí el dolor encuentra nombre,
y la alegría aprende a durar,
y el alma simple de cualquier hombre
se vuelve luz al expresar.
XI
Que nunca falte en nuestras manos
el temblor puro de escribir,
ni en nuestros días más humanos
la voluntad de compartir.
Porque en la poesía vivimos
más allá del tiempo y la voz,
y en cada verso descubrimos
un poco más de lo que somos.
XII
Así en este día la honramos,
no como forma ni deber,
sino como aquello que amamos
cuando aprendemos a creer.
Y mientras exista una palabra
que alguien se atreva a decir,
la poesía seguirá en su labra
enseñándonos a existir.
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Autor:
Efrain Eduardo Cajar González (
Online) - Publicado: 21 de marzo de 2026 a las 00:03
- Categoría: fecha-especial
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Efrain Eduardo Cajar González, Antonio Pais

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