Guardián del Olivar
Bajo un manto de luceros
se despierta el olivar,
y un caballo de azabache
rompe el aire al relinchar.
Va siguiendo por la sierra
la memoria de un querer,
una sombra que en la noche
le juró volver… volver.
Cuando el alba hiere el cielo
con su filo de cristal,
va el jinete entre los olmos
como un rezo funeral.
Se detiene ante la fuente,
bebe el agua del dolor,
que no hay pena que más arda
que el silencio de un amor.
¡Ay, jinete de la noche!
Que galopa sin descanso,
con las riendas de la pena
y el valor hecho remanso.
Se ha vestido de azahar y de seda,
con espuelas de plata y coral;
que el orgullo se queda en la arena
y el silencio en el viejo brocal.
Las campanas lloran lejos su pena,
y el camino se vuelve de sal,
mientras late en la sangre del viento
un destino que no quiere callar.
Dicen que en noches sin luna
se le escucha galopar,
por barrancos y olivares
donde nadie quiere entrar.
Porque busca entre la niebla
una voz que se perdió,
una promesa enterrada
que la tierra no guardó.
¡Ay, jinete de la noche!
Sombra viva del olivar,
va clavando su esperanza
como espina en el lagar.
Las campanas doblan lento en la sierra,
y la luna lo vuelve de sal,
mientras ruge su caballo valiente
como un trueno buscando el final.
Va buscando su sueño triunfal…
por el filo del monte y la cal.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de marzo de 2026 a las 00:04
- Categoría: Fantástico
- Lecturas: 1

Offline)
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