Se me han llenado las manos de números y de prisa,
de facturas que se apilan y de un reloj que no avisa.
Cambié el sueño del infante por el peso del arado,
y el silencio de la hoja por el ruido del mercado.
Pero a veces, en la pausa de un café que se termina,
siento un pulso que me llama, una luz que me encamina.
Es la rima que no muere, es el verso que se aferra,
como un brote que busca aire tras el peso de la tierra.
No soy el mismo de ayer, el de la sombra y la herida,
hoy navego otras tormentas en los mares de la vida.
Sin embargo, en el rincón donde el alma se desnuda,
sigue viva la palabra, esa amante fiel y muda.
Que pasen mil inviernos, que se borren los caminos,
que el destino nos entregue sus azares más divinos;
mientras quede una esperanza, mientras quede una mirada,
habrá siempre un poema esperando la alborada.
- Autores: Poeta8017 (Seudónimo)
- Se ve: Todos los versos
- Publicado: 18 de marzo de 2026 a las 14:33
- Límite: 5 estrofas
- Invitados: Libre (cualquier usuario puede participar)
- Comentario del autor sobre el poema: Hola a todos. Después de un tiempo en silencio, he vuelto a sentir esa chispa que solo la poesía nos regala. No busco reglas, ni rimas perfectas, ni métricas exactas. Solo quiero que compartamos un pedazo de nuestra realidad. Escribe aquí abajo lo que sientas hoy: un verso, una frase o una estrofa sobre cómo sobrevive tu alma de poeta entre la rutina, el trabajo y los días largos. No importa la extensión, solo que sea tuyo. Yo empezaré el hilo y me encantaría que lo sigamos juntos, como una charla que se vuelve poema. ¿Quién se anima con los siguientes versos?
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- En colecciones: El viaje sentimental.
