Estuve en ese lugar.
No por mucho tiempo
Si tenemos en cuenta
Lo vivido.
Fui una isla habitada
Por tu nombre azul tan grande
De ojos sin cerrar tus labios.
Me asalta la duda de si debo
Escribir este poema como epitafio
O admitir que la propiedad
No se va del mar y se venza la muerte.
Puedo preguntarme
Quién de los dos se fue;
Pero desde mi parte no veo
Ausencias que se nieguen,
Es como decir que el ciego
No ve nada sin ser cierto.
Ahora no sé cómo tú me verás,
Pero yo me veo más guapo
Con tu desnudez,
Eso me lleva a aseverar
Que me gusta el silencio
Sin ser cierto.
De tí aprendí a hablar aunque
Me faltara la boca,
Así eran tus veinticuatro horas
De un inexistente reloj
Que para sí quedan,
Y en quedando yo,
Quedas tú que no tienes final
De la palabra dicha.
No sé si vivo o muero, y ahí andamos
Los dos desesperadamente cierto.
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Autor:
Lakota (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 18 de marzo de 2026 a las 12:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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