La vida se me vuelve añicos,
la tierra ha sido desalojada por mis pies de paja,
el polvo se pega a mis tobillos,
no hay nada, no hay nada.
Camino por esta claridad que me desarma las plantas,
como un campo de cristales rotos
sangran y sangran.
Estoy aquí buscando un propósito
y algo que me llene de ansias,
de deseos, de una energía vivaz,
aunque mi alma este en pausa
mil kilómetros de distancia.
De mi frente caen gota a gota
las lagrimas del cielo al ver mi hielo
y el desdén que siento cada día que despierto
es un suplicio eterno, donde las suplicas
se hacen cada vez mas enteras y desgarradoras,
donde no me encuentro a mi si no a un clon sin gracia,
lleno de desvelos y desgracias,
no tengo nada, no debería de ser apreciada.
Entonces, díganle a la nada
que se lleve mi alma dañada,
que se lleve mis manos y también mi habla,
que me arranque la garganta y las alas.
¿Cuánto mas tendré este vacío?
llegare a vieja sin dejar de estar rota,
sin dejar de escribir dolores del alma con tinta roja
y llenar y llenar libretas y hojas.
¿Llegare a vieja?
quizá no, quizá me mate la melancolía
y la tristeza que arrastro día con día
no las encuentro, ¿Dónde las deje?
mis malditas ganas de seguir...
Suena a algo que diría un cobarde
o tal vez un perdedor que va por la vida
lamentándose y llenando de sangre
corazones ya rotos.
Las sabanas de algodón ya no vitalizan mi cuerpo,
dime ¿Qué es mas suave que ellas?
¿Quizá la nada?
que mas tengo que hacer para no tener esta indecisión
que me mata, que la vida me desbarata.
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Autor:
Rojas Ale (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 18 de marzo de 2026 a las 01:36
- Categoría: Carta
- Lecturas: 1

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