El pobre indigente
camina entre la gente,
tropezando aquí,
descansando allá,
hablando consigo mismo
al andar.
Intentando olvidar
con vino a granel,
recién salido
de algún tonel
sus días de soledad.
Al pobre mendigo
no le queda ni un amigo
con quien poder compartir:
su queso ya rancio,
su andar, su cansancio,
su miseria y su dios.
Y al nacer un nuevo día
partirá sin rumbo y sin guía,
su sombrero raído,
sus sandalias puestas…
¡y sus penas a cuestas!
© R. Rodrigo (1981)
-
Autor:
Rafael Rodrigo Domenech (
Offline) - Publicado: 16 de marzo de 2026 a las 17:19
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, alicia perez hernandez, racsonando, Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, Sergio Alejandro Cortéz

Offline)
Comentarios1
Hermosas letras has plasmado Rafael.
Un gusto pasar por vuestro portal.
Abrazos de Inesita
Gracias por tus palabras, Inesita.
Estoy leyendo algunos de tus poema y también me parecen interesantes.
Sigue así.
Saludos.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.