Nocturno del puente y la ausencia

Leoness

Bajo el imperio de astros, en la cerrada sombra,

el dominio de la luz reclama su heredad;

mi voz es un gemido que en el vacío te nombra,

mientras el alma busca tu esquiva claridad.

 

Sobre el lomo del río, el puente se estremece,

un gigante de hierro que se quiere detener,

y en el flujo del tráfico, que serpiente parece,

los fanales heridos luchan por florecer.

 

¡Oh, rítmico destino! Oro en la carretera,

fuegos que son centellas buscando tu perfil;

traes contigo el camino, la luz de tu ribera,

para verte conmigo en este abrazo febril.

 

Pero no estás, amada. Mas te siento vibrar,

como un solo de saxo que desgarra el cristal;

siento tus traiciones, el eco de tu azar,

y no puedo olvidarte, ¡oh, mi bien y mi mal!

 

Reías —¡qué música!—, cascada de diamantes,

decías: "Soy feliz", con voz de seda y ron;

fuimos dos notas graves, dos locos amantes,

perdiéndonos el pulso en un mismo rincón.

 

Hoy me dicen tus sombras, tus amigas cautivas,

que el rictus de tu boca se ha vuelto soledad;

que la tristeza muerde tus horas más esquivas

y que extrañas el fuego de nuestra antigua edad.

 

Yo te sigo esperando, no con ruego mendigo,

ni vendiendo mi orgullo por un beso fugaz;

sino con este Blues que hoy se queda conmigo,

y un amor renovado... y una terca paz.

  • Autor: Leoness (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 16 de marzo de 2026 a las 11:08
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 1
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