Desperté y ya no estabas, dejando solo el rastro de tu calor en el espacio vacío de la cama. Te fuiste antes que raya el alba, cuando el cielo apenas se tiñe de gris, y antes que cantara la primera golondrina para anunciar el día. Quería sorprenderte, prepararte un desayuno con calma y disfrutar de una taza de café contigo, dejando que el aroma del grano recién molido inundara nuestra cocina mientras el mundo exterior seguía pausado.
Quería charlar sin prisas, compartir esos pensamientos que solo fluyen al despertar y reírme un rato contigo, viendo cómo se iluminan tus ojos con la luz de la mañana. Me hacía ilusión llenarte de besos en cada pausa, convirtiendo un gesto cotidiano en un ritual de ternura.
Te quiero decir que me encantó dormir a tu lado anoche; fue un refugio contra todo lo demás. La luna, cómplice silenciosa, rompió entre las nubes para acariciar tu rostro con hilos de plata mientras dormías, y el mundo entero guardó un respeto absoluto, callando sus ruidos mientras descansabas protegida entre mis brazos. Te confieso un pequeño secreto: roncaste un poquito, un sonido suave que me hizo sonreír en la oscuridad, pero pierde cuidado que a nadie le diré; es un detalle que solo me pertenece a mí.
Fue una noche de magia pura, de esa que no necesita trucos ni artificios, donde la ropa nos estorbó por ser una barrera innecesaria y las palabras sobraron porque nuestras manos ya lo decían todo.
Ahora cuento las horas para tu regreso. Te espero esta noche con la misma impaciencia, anhelando el momento de cerrar la puerta al mundo exterior para poder revivir, una vez más, esa magia inigualable que solo surge entre nuestras sábanas.
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Autor:
Loco De Amor (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 15 de marzo de 2026 a las 12:48
- Categoría: Sin clasificar
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