Le tengo miedo a la carne; aunque sé lo que es bueno, me esmero en hacer lo malo.
Mi mente te ama, y mi cuerpo te deshonra, inerte.
Todos los días, al ver mi reflejo, veo grietas en mí, más allá del espejo, y pienso:
¿Morir es ganancia?
Pero sé que tu voluntad puede más que mis vanos deseos.
Cúbreme de la sangre de aquel que la derramó por mí en ese áspero madero hace mucho, sabiendo que yo fallaría igualmente.
Haz que mi dolor valga la pena, gran Yo soy.
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Autor:
shank (
Offline) - Publicado: 15 de marzo de 2026 a las 03:41
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 62
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., ElidethAbreu, Antonio_cuello, Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, Salvador Santoyo Sánchez, Sergio Alejandro Cortéz, Mª Pilar Luna Calvo, racsonando, rosi12, JoseAn100, antonio cuervo

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Comentarios2
Que hermosa oración al Gran Yo Soy.
Gracias por tus reflexiones.
Abrazos.
Hermoso escrito... no es error reconocer que a cada momento tropezamos, pero hay UNO que en cada tropezón nos da la mano.
Saludos y un abrazo, mi estimado Shank
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