Cuando no hay apego, no hay sacrificio,
no hay interés por nadie;
Solo por uno mismo.
Cuando hay amor, soportara en su piel,
evitando el trauma y la pena,
de aquel a quien ama.
Ese sentimiento calma su dolor
y el sufrir atroz suaviza,
aunque nadie se dé cuenta.
Después de recibido el daño, sonríe y canta,
pues ha librado al otro de cruel tormento
y así, bebe sus lágrimas.
Al mirar sus heridas, no le importa
lo profundas y cuanto se han abierto;
Porque su amor es inmenso.
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Autor:
hijodeladiestra (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de marzo de 2026 a las 03:33
- Comentario del autor sobre el poema: Estos surcos aparecieron marcados en mi corazón en un momento que mi matrimonio estaba siendo sacudido y parecía hundirse mi hogar.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Offline)
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