En los ciclos solares

Juan Iscar

En los ciclos solares se implantaron

la memoria y las febles sensaciones

grabadas al fuego de la mentira,

las dudas y la firme inconstancia.

Fue una hecatombe, un tsunami

de poder, ambición y necedad.

Turbios ideólogos del desatino

invocaron las cloacas de la culpa,

el apocalipsis que llaman verdad,

la terrible vinculación al cambio

permanente que quisieron detener

cimentando su eterno porvenir.

Conciben, como ígnaros cabalistas,

la danza de la energía cósmica

simbolizando cambios planetarios

que siembran negro terror en sus charlas.

Sismos y mangas marinas, tornados,

huracanes, portentosos tifones,

temibles monzones inundan ruinas

que duermen decenas de miles de años.

Selvas impenetrables son desiertos

con los cauces de ríos olvidados,

Desiertos de hielo ocultan tierras verdes

donde el ganado pastaba sabrosas

hierbas y la leche manaba copiosa.

Parar la esencia de la naturaleza:

variación, evolución, procesos,

si la clave de la vida es movimiento.

El lamento de Gaia por los restos

y los cuescos de rumiantes y humanos,

la plastificación de los océanos,

la acidificación de la atmósfera,

la nitrificación de los acuíferos,

el envenenamiento de la pirámide

ecológica con insecticidas,

herbicidas y complementos plásticos.

La vida crea contaminación

acrecentada por la inconsciencia y el egoísmo.

Despreciable y necia ignorancia

capaz de arraigar en la torcida mente

de ambiguos intelectuales politizados.

Mueven los recursos necesarios

para atraer a todo sensiblero

agachado por buenas palabras

del buenismo benefactor y estéril.

Una llamada a la efímera tragedia.

Una poderosa agenda mundial

dirigida a colaboracionistas

gobiernos socialdemócratas

oculta la intención verdadera:

el poder sobre el mundo unificado,

la directriz que conforma nueva ética

sustituyendo la moral cristiana,

los consejos de debido cumplimiento

coartando la libertad con carnets

implementados por el gran hermano.

Mirad la aún débil luz del mañana.

No olvidéis las nubes tornasoladas

del ayer. Una aurora boreal

alumbra el asombro desgañitándose

al avisar del horror de la envidia

y el desamor que lleva al exterminio

de guerras entre crédulos hermanos

arrastrados por el mal y su torpeza.

¿Es que no ven el cambio en ellos mismos?.

Nada es estático ni permanente

en lo real nacido de la luz,

cruzado por la materia y el vacío.

Lo demás es clara manipulación

de las tendencias estadísticas,

negar la esencia de la realidad

imbuida del espíritu de vida,

rechazar el plan del Creador

abusando de la libertad

que nos hace humanos.

  • Autor: Juan Iscar (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 14 de marzo de 2026 a las 12:31
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
  • En colecciones: Atardecer.
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