En los ciclos solares se implantaron
la memoria y las febles sensaciones
grabadas al fuego de la mentira,
las dudas y la firme inconstancia.
Fue una hecatombe, un tsunami
de poder, ambición y necedad.
Turbios ideólogos del desatino
invocaron las cloacas de la culpa,
el apocalipsis que llaman verdad,
la terrible vinculación al cambio
permanente que quisieron detener
cimentando su eterno porvenir.
Conciben, como ígnaros cabalistas,
la danza de la energía cósmica
simbolizando cambios planetarios
que siembran negro terror en sus charlas.
Sismos y mangas marinas, tornados,
huracanes, portentosos tifones,
temibles monzones inundan ruinas
que duermen decenas de miles de años.
Selvas impenetrables son desiertos
con los cauces de ríos olvidados,
Desiertos de hielo ocultan tierras verdes
donde el ganado pastaba sabrosas
hierbas y la leche manaba copiosa.
Parar la esencia de la naturaleza:
variación, evolución, procesos,
si la clave de la vida es movimiento.
El lamento de Gaia por los restos
y los cuescos de rumiantes y humanos,
la plastificación de los océanos,
la acidificación de la atmósfera,
la nitrificación de los acuíferos,
el envenenamiento de la pirámide
ecológica con insecticidas,
herbicidas y complementos plásticos.
La vida crea contaminación
acrecentada por la inconsciencia y el egoísmo.
Despreciable y necia ignorancia
capaz de arraigar en la torcida mente
de ambiguos intelectuales politizados.
Mueven los recursos necesarios
para atraer a todo sensiblero
agachado por buenas palabras
del buenismo benefactor y estéril.
Una llamada a la efímera tragedia.
Una poderosa agenda mundial
dirigida a colaboracionistas
gobiernos socialdemócratas
oculta la intención verdadera:
el poder sobre el mundo unificado,
la directriz que conforma nueva ética
sustituyendo la moral cristiana,
los consejos de debido cumplimiento
coartando la libertad con carnets
implementados por el gran hermano.
Mirad la aún débil luz del mañana.
No olvidéis las nubes tornasoladas
del ayer. Una aurora boreal
alumbra el asombro desgañitándose
al avisar del horror de la envidia
y el desamor que lleva al exterminio
de guerras entre crédulos hermanos
arrastrados por el mal y su torpeza.
¿Es que no ven el cambio en ellos mismos?.
Nada es estático ni permanente
en lo real nacido de la luz,
cruzado por la materia y el vacío.
Lo demás es clara manipulación
de las tendencias estadísticas,
negar la esencia de la realidad
imbuida del espíritu de vida,
rechazar el plan del Creador
abusando de la libertad
que nos hace humanos.
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Autor:
Juan Iscar (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 14 de marzo de 2026 a las 12:31
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- En colecciones: Atardecer.

Online)
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