Esos ojos,
no solo podrían poner a mis demonios de rodillas,
también desarman mis defensas,
me dejan expuesto,
vulnerable,
y a la vez más fuerte que nunca.
Esa voz,
no purifica solo a mis sombras,
purifica mi historia entera,
convierte las cicatrices en memoria,
y la memoria en amor.
Y tu presencia…
no encadena a mis demonios,
me encadena a mí,
a tu piel,
a tu esencia,
a esa certeza profunda
de que no vine a este mundo
para otra cosa
que no
fuera encontrarte.
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Autor:
R. (
Offline) - Publicado: 14 de marzo de 2026 a las 02:05
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 53
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Dia a dia ., Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, Gonzalo Márquez Pedregal, Sergio Alejandro Cortéz, racsonando, JoseAn100, Gabriel Hernán Albornoz

Offline)
Comentarios1
La genialidad de tu escxritura alumbra tus hermosas letras
Saludos desde España de Críspulo
El Hombre de la Rosa
Saludos y muchas gracias
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