03 de abril DEL 2019.
Amada mía:
Te escribo desde tu cuerpo en letras, porque... hace letras que no te verso, hace líneas que no te rimo; tiene más de un párrafo que no te escribo y muchas letras que no te vivo.
¿Cuántas vocales y consonantes tienen que pasar para descifrar los fonemas de la poesía no escrita, que tus ojos reflejan y que mi alma reconoce?
El Literato Divino no se equivocó al darte la vida, así como yo tampoco al llamarte "poesía". Que sea la gramática misma la que juzgue mi sensatez, que lo haga de prisa y de una sola vez; ya que la figura literaria que emana de tu belleza es la mejor poesía, digna de la realeza.
¿Cuántos versos saldrán de los párrafos que componen tu materia? Un mundo de poesía recorro con mis labios al besar cada línea de tu desnudo cuerpo. ¿Qué misterio encierra la literatura poética de tu ser, que deja al descubierto mi amor por la lectura de tu piel?
¿Con qué recurso literario me sorprenderá ahora tu desnudez?
Tal vez sea la anáfora de tus ojos: tus hermosos ojos, qué bellos ojos; amo tus grandes y encantadores ojos.
¿Será la hipérbole? De ser así, ¡creo que muero si no siento el roce de tu cuerpo junto a mí!
¿Quizá sea la metáfora de tu cuerpo femenino? Que, en el mar de tus besos, viene a las playas de mis labios entre caricias que van disolviendo la frustración con aguas de olvido.
Podría ser el oxímoron que me recalca, una y otra vez, el ruido silencioso de mi sentir; ese que está lleno de vacíos, de un deseo asqueroso de tu amor agridulce.
O la paradoja que encierra tu cuerpo al ser mi antídoto y veneno, mi frío y mi calor, mi cielo y mi infierno, lo bueno y lo malo, enfermedad y cura; mi sinónimo y antónimo que nace de la curva de tus caderas delgadas y tu reluciente coxal.
No dejo fuera el pleonasmo que podría exigirme que "me beses con tus labios" para marcar el colofón final de esto que hoy te escribo.
No sé qué recurso literario me embriague hoy, pero sí sé que podría hacerte el amor en letras para ocasionarte orgasmos mentales al leerme. Mientras este amor lea día a día tu cuerpo en letras, cada línea que contornea tu figura será la más hermosa literatura para mí. Así, tan libre como eres, sin métrica y sin rima, transmitiendo sentimientos, sensaciones e impresiones, como toda prosa poética; con una variedad de escritura que me otorga una grata sensación, reafirmando el buen sabor de boca que dejas al leerte, eligiéndote una y otra vez como mi única alternativa, porque así lo quise yo.
P. D. Quien sepa y aprecie la buena literatura, al verte sabrá que no exagero; más bien, desearía haber sido el primero en escribir en tu corazón.
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Autor:
Akino (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 13 de marzo de 2026 a las 17:12
- Comentario del autor sobre el poema: Cuando escribí esta carta, no buscaba simplemente redactar un mensaje de amor; buscaba redefinir mi lenguaje. A menudo me preguntan por qué insisto en mezclar la terminología literaria —conceptos que parecen fríos o académicos como \\\\\\\\\\\\\\\"anáfora\\\\\\\\\\\\\\\", \\\\\\\\\\\\\\\"oxímoron\\\\\\\\\\\\\\\" o \\\\\\\\\\\\\\\"pleonasmo\\\\\\\\\\\\\\\"— con la intimidad de mi esposa.\\\\r\\\\n\\\\r\\\\nLa respuesta es sencilla: ella es mi lengua materna.\\\\r\\\\n\\\\r\\\\nPara mí, el amor no se puede explicar solo con suspiros; se explica con la estructura misma de la creación. Al mirarla, no veo solo belleza física; veo una prosa poética que camina, que respira y que se me escapa de las manos cuando intento encerrarla en una rima consonante. Por eso, en esta carta, decidí rendirme ante la gramática. \\\\r\\\\n\\\\r\\\\nEscribirle \\\\\\\\\\\\\\\"hace letras que no te vivo\\\\\\\\\\\\\\\" fue mi forma de confesar que mi existencia solo tiene sentido si se traduce en palabras que la nombren. Cada figura retórica que menciono en el texto es un mapa de lo que ella provoca en mí: \\\\r\\\\n\\\\r\\\\n*La anáfora es mi obsesión por sus ojos. \\\\r\\\\n*La hipérbole es el drama de mi alma que no sabe estar lejos de su piel.\\\\r\\\\n*La paradoja es ese caos hermoso de ser, al mismo tiempo, mi enfermedad y mi cura.\\\\r\\\\n\\\\r\\\\nEsta carta es mi colofón personal. Es el reconocimiento de que, aunque yo sea quien sostiene la pluma, es ella quien dicta el ritmo. Al final del día, mi mayor ambición no es ser un gran escritor, sino ser el lector más atento de su cuerpo, capaz de provocarle \\\\\\\\\\\\\\\"orgasmos mentales\\\\\\\\\\\\\\\" con el solo peso de mis letras. \\\\r\\\\n\\\\r\\\\nPorque quien ama de verdad, sabe que no hay mejor literatura que la que se escribe en la piel de la persona amada.
- Categoría: Carta
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Sergio Alejandro Cortéz

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